Guerra y Paz, XV ° parte

A  pesar de que los franceses hallaron Moscú desierto, subsistía no obstante, en la ciudad, la apariencia de una organización administrativa regular, pero a medida que la ocupación de los franceses se fue prolongando, fue extinguiéndose aquella apariencia de vida hasta transformarse muy pronto en un desenfrenado pillaje.  La depredación que señaló al principio el retorno de los rusos a la capital tuvo el resultado contrario, pues la gente más heterogénea, mercaderes, artesanos, campesinos, los unos por curiosidad y los otros por cálculo y por interés, al afluir a la ciudad como la sangre fluye al corazón, llevaron a ella la riqueza y la vida habitual. Los campesinos que llegaban a Moscú con las carretas vacías y el propósito de abarrotarlas de botín, fueron detenidos por las autoridades y obligados a limpiar la ciudad de cadáveres. Otros, conocedores a tiempo de lo sucedido con sus camaradas acarrearon a Moscú  trigo, heno, cebada, etc., y debido a la competencia que se hacían unos a otros, el precio de los productos volvió pronto al mismo tipo que antes del desastre. Los carpinteros, con la esperanza de encontrar trabajo, convergían en masa a la ciudad y los edificios fueron reconstruidos y se levantaron de nuevo sobre sus ruinas.

Los mercaderes reanudaron su comercio, las tabernas y mesones se instalaron en las casas abandonadas, el  clero abrió nuevamente al culto algunas iglesias que el fuego había respetado, los funcionarios pusieron en orden sus mesas y sus armarios en reducidas habitaciones, las autoridades superiores y la policía cuidaron de la distribución de los equipajes, abandonados por los franceses, lo que dio motivo a que se lanzaran mil improperios contra aquella o la sobornaran…. De todas partes se formularon demandas de socorro. los solicitadores presentaron presupuestos monstruosos  para la reconstrucción de los inmuebles  inmuebles pertenecientes a la corona y el conde Rostoptchin redactó de nuevo sus proclamas.

 

León Tolstoi

Agradecemos especialmente al arquitecto Marcelo Corti , director del sitio web Café de las Ciudades por su colaboración en la selección de todas las imágenes, el texto y la música que conforman esta entrada especial de “Sembrar en el Desierto”.

 

 

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