Mi casa

jacek-yerka_cultura-inquieta-11

 1

Mi cuarto es una
manzana,
con sus
libros,
con su
cáscara,
con su cama
tierna para
la noche dura.
Mi cuarto es el
de todos
es decir,
con su
lamparín que
me permite reír
al lado de Vallejo,
que me permite ver
la luz eterna de
Neruda.
Mi cuarto, en fin,
es una
manzana,
con sus libros,
sus papeles,
conmigo,
con su
corazón.

2

Por mi ventana nace
el sol casi todas
las mañanas.
Y en mi cara,
en mis manos,
en el dulce
clamor de la luz pura,
abro mis ojos entre la
noche muerta,
entre la tierna
esperanza de
quedar vivo un
día más,
un nuevo día,
para
abrir los
ojos ante la
luz eterna.

Javier Heraud

Texto sugerido por Marco Antonio Macías

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2 pensamientos en “Mi casa

  1. Creo que si dispusiera el equipamiento de mi casa como en la figura de abajo a la izquierda mis problemas de filtraciones por caños viejos se agravarían, además de la figuras sugeridas podes proveer una empresa de humedades especializada, que realice tratamientos específicos para cada tipo de humedades que generen la Ley de gravitación ambigua de la figura, y que averigüe el origen de las mismas, e implemente soluciones correctas según su procedencia mediante la aplicación del conocimiento científico y los standares de ingeniería más innovadores.
    Me parece fundamental Ismael que además de la bonita pero ambigua figura que me ha quitado el sueño, debes asesorar al lector de la nota de soluciones innovadoras, basadas en métodos científicos y la utilización de alta tecnología, que al menos a mi; permita mirar dicha figura con mayor paz espiritual. Abz. / CH

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    • Lamentamos mucho, Carlos, que las figuras que ilustran este poema te hayan quitado no solo el sueño sino también el sosiego espiritual.
      Pero así ha de ser nomás, con la literatura y también porqué no también con las emociones encontradas que nos generan ciertos espacios construidos o naturales. Recuerdo una vieja revista Summa en la cual el arquitecto Sacriste reseñaba su experiencia vivencial al ser invitado a tomar café en el living comedor de una casa del matrimonio Puppo-Etcheverry. Justo le tocó sentarse debajo de una espectacular solución constructiva colgante y a la vista del sifón y codo PROSA del inodoro del baño principal de la primera planta. Sus comentarios acerca del vértigo y de cierta sensación de intranquilidad que lo asaltó en dicho momento -me imagino la tacita rechinando sobre su platito ante el pulso tembloroso del viejo maestro- se asemejaban bastante a los tuyos. Creo que lo nuestro no se compara y resulta más inofensivo…
      Un gran abrazo

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