El Dublín de James Joyce: Una ciudad de contrastes

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The Irish Times.com |James Joyce’s Dublin: a city of contrasts

por Joseph Brady

James Joyce, una vez declaró que si Dublín “un día de repente desapareciera de la Tierra podría ser reconstruida a partir de mi libro [Ulises]”. En cierto sentido, es fácil comprender este comentario, ya que Joyce no describió el paisaje urbano en detalle y el lector recibe poca idea de cómo se veían sus calles hace más de 100 años.
Al mismo tiempo, gran parte de la vida urbana de Dublín es capturada en “Ulises” y en “Dubliners” y es razonable argumentar que Joyce ofrece una cabal sensación de cómo era la vida en la ciudad; ya sea en el interior del bar de Barney Kiernan en Little Britain Street en el episodio Cyclops o en el mundo sudoroso de Monto, el concurrido barrio rojo, en el episodio de Circe. Además, Joyce nos presenta una descripción exacta de la geografía de la ciudad de acuerdo a las experiencias de sus personajes, ya que suelen atravesar diversas calles de Dublín. Necesariamente, sin embargo, se trata de una imagen incompleta, ya que el Dublín de 1904 era un lugar complejo. En algunos aspectos más complejo de lo que es hoy.
Gran parte de su complejidad se debe al hecho de que era una ciudad compacta y mucho tenía que ser acomodado en un espacio pequeño. Tenía apenas 4,25 kilómetros de oeste a este y de 3,5 km de norte a sur. Dublín era un centro comercial y comercial y, aunque nunca un gran foco de la industria pesada, había una cervecera y destilerías importantes y sector, así como un puerto colonial ocupado y bullicioso.
La geografía social de la ciudad era compleja y fue variando en el tiempo y en el espacio. Su población era de 245.001 en 1891, algo menos que la cifra correspondiente a 1881 de 249.602. Durante el siglo XIX, los suburbios más importantes se desarrollaron al norte y al sur de los canales Real y Grand. Estos junto con el Norte y caminos circunvalares del Sur y del Norte, esencialmente marcaron los límites de la ciudad de Dublín.
En 1904 la mayor parte de la clase media había abandonado hacía tiempo la ciudad de Dublín, dejándola en manos de los grupos sociales más bajos y, sobre todo, a una gran población de personas sin alojamiento y mal alimentados. Sólo las inmediaciones de Merrion Square, una zona desarrollada por la familia del Pembroke en los siglos XVIII y principios del XIX, conservaban un aire de mayor estatus. Pero, incluso aquí, los pobres nunca estaban lejos. La separación de las clases medias de la ciudad era más psicológica que espacial. Vivían en lugares además de la ciudad, y sus problemas y tensiones no eran suyos. Por otra parte, esta separación espacial y psicológica se vio agravada por el hecho de que desde mediados del siglo XIX, la corporación de Dublín se había vuelto cada vez más nacionalista en la orientación mientras que los suburbios conservan un carácter sindicalista fuerte.
Esto no quiere decir que los más ricos entre la población hubieran abandonado por completo la ciudad en todos sus aspectos. Durante el día, los caminos de las clases medias se cruzaron con los de los pobres, porque estos últimos grupos encontraban por toda la ciudad. Esto fue reconocido por Charles Cameron, Director General de Salud de la ciudad, quien en su testimonio con motivo de la Encuesta de Vivienda 1885, señaló que “algunas de las calles más pobres y deterioradas estaban en contacto real con las plazas y calles de moda. Una población miserable, que ocupaba las casas deterioradas, habitan entre los jardines de San Esteban y la Plaza Fitzwilliam “.
Es posible construir una serie de diferentes puntos de vista de Dublín en 1904. Por un lado, es legítimo resaltar sobre la miseria absoluta en la cual vivían muchos, no todos, los que vivían dentro de los límites de la ciudad. Esta es quizás la imagen predominante de la ciudad para el año 1900. Es igualmente legítimo sin embargo hablar de la elegancia de las calles de estilo georgiano y victoriano, llenas de compradores ociosos y ricos. Estas son las personas que, como una guía de 1904 observó, se dedican a ir de compras por la mañana y de paseo por la tarde. Se trató de un pequeño grupo en términos numéricos, pero fueron sus miembros, de gran poder económico y social, quienes conducían la economía de la ciudad.
(…)
Sin embargo, Joyce no transmite un sentido de la profundidad de la pobreza en la ciudad que se manifestaba en el atroz déficit de vivienda y en la persistencia de altos índices de mortalidad, algo Sean O’Casey sí captura vívidamente en sus obras de teatro. Tampoco el lector de Ulises obtiene una imagen de la vida de los Dubliners ricos que viven en Pembroke. Más bien, los personajes que surgen tienden a ubicarse en los escalones más bajos de la clase media, respetable y sin riquezas.
Joseph Brady es profesor titular de la Escuela de Geografía, Urbanismo y Medio Ambiente de la UCD. Ha publicado ampliamente sobre el desarrollo histórico y espacial de la ciudad de Dublín. Es co-editor con Anngret Simms de una serie de libros sobre el desarrollo de Dublín, cyo último volúmen, “Dublín: El Surgimiento de la Ciudad Moderna 1930-1950”, fue publicado en el otoño de 2014.

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