La casa se derrumba

Lebbeus Woods

La casa se derrumba.
Las grietas se extienden como una tela de araña
para cazar a su habitante
y hasta el piso se quiebra
como si fuera un techo que sostuviera demasiado.
Pero el habitante tiene tiempo de mirar por la ventana
y solamente con eso
construye otra casa afuera,
la casa que tal vez él no habite,
pero que seguramente otros habitarán.

Y si la ventana se cerrase
como un rito oclusivo y tenebroso,
el habitante mismo,
aun aplastado y deshecho,
se convertiría en ventana
para elevar la casa afuera.

El habitante ha corregido,
la secuencia del mundo.

Roberto Juarroz

Texto sugerido por Patricia Muñoz

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