Libro de los pasajes

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El ingenio de Baudelaire, que se nutre de la melancolía, es alegórico. Por primera vez París llega a ser, con Baudelaire, objeto de la poesía lírica. Esta poesía no es ningún arte nacional, es más bien la mirada del alegórico que se encuentra con la ciudad, la mirada de quien es extraño. Es la mirada del fláneur, en cuya forma de vida todavía se asoma con un resplandor de reconciliación la futura y desconsolada forma de vida del hombre de la gran ciudad. El fláneur está aún en el umbral, tanto de la gran ciudad como de la clase burguesa. Ninguna de las dos ha podido con él todavía. En ninguna de ellas se siente en casa. Busca su asilo en la multitud. Las primeras contribuciones a la fisonomía de la multitud se encuentran en Engels y en Poe. La multitud es el velo a través del cual la ciudad habitual hace un guiño al fláneur, como si se tratase de una fantasmagoría. Con la multitud, la ciudad tan pronto es paisaje como habitación.

Walter Benjamin, Baudelaire o las calles de París, (Ediciones Akal, 2005)

Imágenes:  Gustave Caillebotte

para descargar el libro completo ir aquí

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